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Enclavado en el antiguo pueblo de Monteaguila, hoy convertido en
zona maderera de la VIII Región, ubicado a menos de 500
kilómetros al sur de Santiago, el Criadero Casas del Águila deja
ver sus potreros demarcados por tupidos bosques que le roban la
paz de sus praderas. Allí, en una zona que actualmente es
inminentemente forestal, el criador Javier Estrada Gavilán situó
su manada para ver materializarse un sueño que albergó desde la
niñez y que debió esperar muchos años para verlo materializado.
Su propietario, a pesar de haber crecido en torno a los caballos
y la vida del campo tradicional, tuvo que sortear complicados
obstáculos antes de consolidarse como criador. Quizás el más
difícil de todos fue la pasión irrefrenable por los caballos,
aquella que manda a estudiar cientos de pedigríes y campañas en
busca de los vientres adecuados, aquellos que muchos años
después le darían la felicidad que cosecha el criador en
relinchos y cabriolas de juguetones potrillos en primavera, los
mismos que van creciendo y multiplicándose cada año hasta llegar
a la amansa, luego a los primeros pasos del arreglador, hasta
llegar a la montura del criador que con orgullo de huaso los
lleva personalmente a la pista del rodeo chileno.
Javier Estrada, al igual que su crianza, se relaciona con el
mundo de los caballos siendo muy niño a través de sus padre y
sus tíos, todos gente de rodeo. Ya en el año 1983 adquiere su
primer caballo, el Corto Rato, mientras le daba forma a su
criadero Casas del Águila.
La Primera yegua del Criadero fue la Trapa-Zandunga (69413), una
hija del Pehuenche, compañero del Estribo, padre de Estribillo,
buscando la sangre Guaraní por medio de un hijo directo como lo
fue su padre el Guaina. Con esa yegua inicia su crianza tras
recibir de un gran amigo una monta del potro Muticura-Borracho
(94388). De esa combinación se inscribe el primer producto del
Criadero Casas del Águila, Tiro Lindo, un alazán que inicia su
crianza. Recordando su primer potrillo nos dice: “Era de muchas
condiciones, gran temperamento, me dejó crías de buenas
características vaqueras, pero en un momento malo del criador lo
castré, de lo que me arrepiento hasta el día de hoy. Actualmente
lo corre de caballo en la zona de Linares Celín Riquelme con
buenos resultados.
La crianza es absolutamente a la antigua en donde la madre
realiza su gestación en grandes potreros donde el concepto de la
manada y sus códigos son respetados por el criador que solo
interviene al destete, a los 8 meses, donde los potrillos son
suplementados hasta que llega el tiempo de soltarlo nuevamente a
pradera. Pero la preocupación continúa al mantener a los
potrillos en buenos pastos, con controles de antiparasitarios al
día y siempre en contacto con la manada, aprovechando el campo
de unas 100 hectáreas ubicado en el sector de Colonia de Monte
Águila destinado exclusivamente a la crianza.
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